martes, 5 de octubre de 2010

Jaime Mancilla
Poeta
Administración Pública


La solitude


Soledad
Bicho raro
Que evoca de la noche
Molesta a la conciencia
Y se reposa en ella
Deja caer sus patas
Sacudiendo el alma
Enfrentándola a su realidad
Exhorta la conversación al silencio
Agudiza el corazón
Paraliza los latidos
Engendra la desesperación
¿Cuántos amores nacen ahí?
Bendita y maldita soledad
¿De dónde apareces, bicho raro?
Tu presencia exalta el alma
En hiperbólicas elevaciones
Llenas de soberbia y reflexión
¿Por qué vendrás de noche?
¿Qué sabor sientes en el polvo?
¿Qué locura hay en ti?
¿Dónde creció tu odio?




Antítesis


La vida divina y siniestra
Que nos deja a su diestra
Bajo el yugo de su omnipotencia
A veces quedamos en la demencia


Mas es la vida dulce y cálida
Aun cuando nos parezca una sátira
Hay momentos en que brillamos
Y encontramos al ser que amamos


Querida dulce y siniestra vida
Ojalá nunca te sientas perdida
Que siempre veamos la salida
Y camines junto a mí, decidida








El ajedrez


Tablero irónico
Lleno de ilusión y sueños
El pequeño regocijo del ser humano
De llenar su espíritu de deidad
Y con magnífica imperfección
Mover un peon
Proteger al rey
Anegado su mente de:
Estrategias falsas y oníricas
¿Cuántos problemas habrá en cada cuadrado?
¿Cuántas decisiones se reflejan? 
El temor de jugar y ser jugado 
Que la reina
En su gloriosa potestad
Termine al jugador
Arruinado por su error
Borges creía en un dios detrás de un dios
Yo creo que es el mayor consuelo
Por estar condenado a ser formado
De finitos y mortalidades

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